No nos vamos. Nos echan.

Llamaron desde las puertas. Era un grupo numeroso de jóvenes llegados de todo el país. Traían un regalo especial para los dirigentes que al refugio de aquellas murallas se habían congregado para atar algunos de sus hilos sueltos.

Era un gran caballo de madera. Nadie sabía qué utilidad podría dar este presente llegado de manos súbditas; pero no lo rechazaron pues su reputación, si es que la conservaban, debía ser protegida.

El caballo resultó estar hueco y lleno de decenas de jóvenes escondidos con la certeza de que un número tan grandioso de personas nunca hubiera podido cruzar aquellos muros.

No esperaron a que todos se fueran a dormir para salir de su escondite. Salieron nada más se cerraron las puertas. Y dieron la cara. Querían mirar de frente a los que se habían apresurado en echar a correr y esconderse por saberse culpables de algún delito sin reconocer. Queráin hacerles saber que la situación actual en la que vivían sólo se podía cambiar desde dentro.

Los guardias apresaron y expulsaron rápidamente a los osados jóvenes que, en su nombre y en los de muchos más, habían interrumpido en la tranquila vida de los dirigentes.

Intentaron entrar una y otra vez, pero no hubo otra oportunidad. La seguridad aumentó y ninguno de los de dentro se preocupó nunca más de su reputación.

Los jóvenes comprendieron que, aunque el problema estuviera dentro, habría que salir fuera para solucionarlo.

Al día siguiente muchos hicieron sus maletas. Tanto los que se fueron como los que se quedaban prometieron volver con nuevas armas. Armas poderosas que hicieran de nuevo correr a los que estaban dentro de los muros. Pero esta vez, para siempre.

Carta pública al señor Renfe

(espero que le llegue)

Estimado,

sobran las presentaciones, pues no es de importancia mi nombre sino en nombre de quienes hablo. Sí cabe mencionar de donde vengo y a donde voy por motivos que denominaremos como personales. Represento a miles, cientos o a una decena de ciudadanos extremeños que desde hace unos días descubrieron con sorpresa que es imposible viajar fuera de la comunidad vía tren. Queda evidentemente establecido, pues, que vengo de un pueblo extremeño. Un pueblo en el que no vivo y al que solo voy de visita. Un pueblo desde el que tengo que llegar al aeropuerto de Madrid.

Llevo 8 años utilizando los servicios de Renfe. Más concretamente la línea que une Plasencia y Madrid. Reconozco, y soy la primera que si tengo que decir lo digo, que en muchos trayectos los vagones iban prácticamente vacíos. También le digo señor Renfe, que muchos otros días la gente viajaba de pie porque se vendían más billetes que asientos tenía el tren.

Me considero una defensora total del transporte público, si bien porque se piensa que son “más saludables” para el medio ambiente frente a la opción individualizada de utilizar coches. Solo por esta razón el ver trayectos con vagones vacíos me enfada bastante. Es cierto que necesitamos estar conectados, pero también es cierto que con esos viajes estamos haciendo un flaco favor a la madre tierra y al aire que respiramos.

Pero, me pregunto yo, o más bien le pregunto a usted señor Renfe: ¿nos han quitado nuestros trenes por cuidar del medio ambiente o por fines totalmente lucrativos? No, tranquilo, no se angustie ni disimule. Obvio, que ha sido por la segunda opción.

Mire, en España hay miles de aeropuertos que no valen para nada, hay líneas de alta velocidad que solo cubren unos pocos destinos y que se ajustan o no a los bolsillos de todos. Y, ¿sabe? también hay muchas pequeñas y medianas localidades que se están quedando aisladas. No creo que sea justo que una vez, como casi siempre, nos toque perder a los mismos.

Creo recordar que Renfe es una empresa pública, del Estado…de servicio al ciudadano. Dígame si me equivoco, pero lo del servicio al ciudadano va de guatemala a guatepeor. Como le comentaba antes, he de llegar con frecuencia al aeropuerto de Madrid. Y realmente, no se como voy a hacerlo porque con la suspensión de trayectos solo me queda un tren a las 20.00 horas de la noche y un autobús que me lleva a Madrid solo a las 9.00 de la mañana y solo entre semana o los domingos; los sábados en casita o me alquilo un burrillo para llegar.

Por último, señor Renfe, solo agradecerle habernos transportado años atrás a muchos pueblos y ciudades que hoy por hoy nos quedamos sin opciones para viajar en un país con tan buenas infraestructuras como España. Aunque bueno, los trenes que se utilizan en la línea que le comento son de la “era picapiedrus”. ¿Y si optimizamos líneas, trenes y horarios? ¿y si se paran a pensar un poquito y estudian el mercado para ver si un tren a las 20.00 horas va a ser beneficioso para los ciudadanos a los que “sirven”?

Definitivamente ustedes no lo hacen por el medio ambiente. Creo que alguien tendrá que llevarme en coche hasta el aeropuerto de Madrid. ¿Cuántos coches más irán conmigo? Recorten si es que hay que hacerlo, pero al menos háganlo con cabeza.

Nos vemos en alguna estación!

Un saludo,

PD abierta a los lectores: Se que para muchos este tema puede ser incomprensible e incluso pensar que es una rabieta mía. Quizá hoy mismo esté demasiado enfadada, no lo niego. Pero, situaciones como las que actualmente estamos viviendo en España necesitan remedios y soluciones no más problemas e impedimentos para la población. Porque hay algo que no he mencionado, y es que esta línea recorría otras ciudades de Extremadura y Castilla-La Mancha desde donde la gente iba a trabajar. No lo hago solo por mi comodidad para viajar de aquí a allí o porque me tenga que quedar una noche a dormir en Madrid o levantarme más temprano de lo normal; lo hago porque España es un país que podría ofrecer muchos buenos servicios a todos sus ciudadanos y no solo a unos pocos. Se están gestionando muy mal los recursos con los que contamos y estoy harta de que todo el mundo ponga la mano para llevarse su parte cuando lo único que están haciendo es llevar este país a la….(ponga cada uno lo que quiera).

¿Quién es el animal?

Hace unos cinco años escribí un artículo que denunciaba el maltrato que sufrían los animales que “trabajan” en circos. Realmente, nunca me había parado a pensar sobre el tema; y desconocía en su totalidad que existían prácticas como las que escribí aquel día. No hay que ser una amante de los animales para darse cuenta de la crueldad a la que eran (y son) sometidos. Me prometí no volver a ir a ningún circo que los incluyera en su cartel, porque recordaba las imágenes que una organización defensora nos había mostrado. Imágenes con animales atados, heridos, encerrados, malnutridos. Quisiera pensar que hay quienes sí cuidan de ellos.

Lo que es una barbaridad sin medida ni escrúpulos, se materializa unos cinco años después en historia de seres humanos. Y es que hace un par de días conocí la nueva gran idea del Gobierno chino: encerrar en jaulas a los mendigos para evitar molestar a los turistas.

¿Cuándo han puesto las cámaras ocultas? Porque ‘me caigo muerta’. Primera opción, encerrarles en jaulas; segunda, expulsarles de la ciudad. A más de unos habría que mandar mucho más allá de la ciudad para que los mendigos recuperaran su dignidad. Las jaulas parecen ser tan pequeñas que es imposible para un adulto ponerse de pie. Y, aunque tienen opción de salir de las mismas, el castigo por ello es salir de la ciudad.

No entiendo qué clase de Gobierno intenta defender a su pueblo rebajando a la otra parte a niveles infrahumanos, volviendo a tiempos de la Edad Media donde los señores especulaban con la vida de siervos y esclavos. ¿Será que las vidas humanas siguen siendo buena baza para la especulación?

A todos se nos ha acercado alguna vez alguien pidiendo dinero, comida…habría días en los que incluso te moleste; pero nunca, nunca se pasan por la cabeza atrocidades como estas. Habrá quienes se hayan jugado su propia suerte, pero los habrá también atrapados en la suerte (o más bien en la desgracia). Muchas veces, no está en sus manos elegir un camino; el nuestro está libre.

Me sorprende de manera alarmante que los lugareños y turistas se hayan podido amoldar a esta decisión. ¿En qué clase de personas nos estamos/están convirtiendo? Nadie se ha parado a pensar en los que estaban más allá de las rejas: niños y niñas, y mujeres y hombres de cualquier edad. Imagino, que pasarán por delante de las jaulas con la cabeza agachada evitando ver la realidad, como si no pudieran hacer nada. O, en el peor de los casos, mirarán con cierto brillo en los ojos como pensando ahí es donde tienen que estar. Si con esto querían limpiar su imagen para celebrar un festival de no se qué, desde luego, el lavado de cara ha sido con agua muy turbia.

Las autoridades dicen que los mendigos están felices porque tienen comida y agua. Dale armas al violento y empezará una guerra; dale agua al sediento…y este no tendrá más que beber para estar tranquilo. ¿El opio de los mendigos? “Si les damos agua y comida no se quejarán. Parecerá que estamos haciendo algo bueno por sus vidas. Estarán tranquilos y nadie se preocupará por ellos”, podría haber dicho cualquiera de los creadores de esta patada a los derechos humanos.

Señores del gobierno chino, muy bien hecho. Encerremos a todos los que sobran en jaulas. A ver si así os quedaís los que mandaís solos y acabaís unos con los otros con vuestro desmedido despotismo y vuestra poca humanidad. Eso sí, antes tendreís que atraparnos. No vaya a ser que al final nos tengaís que ver desde dentro de la jaula.

¿Me tengo que prometer no ir nunca a China? ¡Puede que después de esto pongan un cartel en la frontera para no dejarme entrar!

Golpes de injusticia a justos y pecadores

La no violencia es la ley de nuestra especie, por la misma razón que la violencia es la ley de los brutos. En el hombre brutal todavía no se ha despertado el espíritu. No conoce más ley que la fuerza física. La dignidad humana exige que el hombre se refiera a una ley superior que haga vibrar la fuerza del espíritu”. Gandhi

Frío, lluvia y nada que hacer. El remedio: una película. De las que te hacen pensar en lo que fuimos, en lo que nos hemos convertido y en lo que día a día luchamos por ser.”La voz dormida”, una obra de la extremeña Dulce Chacón puesta en manos de Benito Zambrano. La voz dormida más alta y clara sobre las atrocidades e injusticias que en honor a Dios y al Caudillo se cometían contra todo aquel que no se sometía al yugo establecido tras una cruel guerra que devastó España.

¿De dónde nacerá tanta maldad? ¿Puede un alma albergar tanto odio? Lamentablemente, la historia nos recuerda una y otra vez que sí.

Pensar que esto es asunto de la historia y, por ende, del pasado, es un error tan grande como el que comete ese “hombre brutal” capaz de atentar contra la dignidad, la seguridad, la vida de un ser humano -culpable o no del delito del que se le acusa-.

Justo después de apagar la televisión, y dada por finalizada esta gran producción, he leído una noticia que si bien pudiera no tener nada que ver (por tiempo, por espacio o por razón), en el fondo tiene más conexión de la que aparenta. Este era el titular: “Autoridades agreden otra vez a reos de Coro (Venezuela)”. El hecho de que sea Venezuela, es totalmente aleatorio y anecdótico. Podría ser cualquier otra cárcel de cualquier otro país. No obstante, es conocida la crudeza de las cárceles venezolanas. En ellas, el nivel de violencia supera límites extremos. Más allá de la desatada por los propios presos, violencia esta “aceptable” dentro de las condiciones en las que se hayan y viven; nos encontramos con aquélla que se materializa en manos de los encargados de velar por lo contrario, la violencia que se permite y se comete por quienes deberían reprimirla con métodos muy alejados de ella.

El problema de las cárceles venezolanas es solo unos de los grandes reflejos del espectro de amenazas, torturas y atrocidades que se siguen cometiendo (sin contar los que tuvieron lugar en tiempos pasados) en contra de los que justa o injustamente han de pagar por el pecado del que se les acusa.

Hace 80 años que las mujeres de “La voz dormida” fueron encarceladas y, la gran mayoría de ellas, fusiladas, después de días y días amargos. Otras tantas, en ese proceso sufrieron todo tipo de ataques vejatorios y crueles. Condenadas por un régimen que buscaba resurgir la nueva España tras la Guerra Civil y al que le sobraban las ideas de los que se rebelaban por la libertad.

Quien por creerse superior maltrata a un ser humano, se convierte en un animal despiadado y sin alma. Culpables y pagando una justa condena. Inocentes y condenados a una injustica. En un y otro caso poner remedio a la enfermedad está en manos de antídotos y no de venenos.

Lo terrible también está en que, a veces, los mismos que castigan fueron los que conducieron al otro a ese desenlace. Quizá sea exagerado por mi parte, pero Tomás Moro nos dejó una gran lección en Utopía: “Si no remediáis estos males, aplaudiréis en vano esa justicia tan perita en reprimir el robo, puesto que tiene más de aparente que de útil y equitativa. Dejáis que se dé a los niños una pésima educación y que sus costumbres se corrompan ya desde los años más tiernos y los castigáis al llegar a la virilidad por crímenes que su infancia hacía ya previsibles. ¿Qúe otra cosa es esto sino hacerles ladrones y castigales luego?”.

Pasado, presente…¿futuro?

Muere Hugo Chávez. Y no puedo evitar que el corazón me de un vuelco. Me paso el día pegada a la televisión, a los periódicos. ¿Qué pasa, qué ha pasado…y qué pasará?

Cinco días después de su muerte ya está todo dicho. ¿O no? En realidad, ni la mitad. No sabemos ni la verdad de su muerte, ni la verdad de su vida. No puedo ser yo quien mejor opine al respecto. Seis meses en Venezuela no me dieron voz para ello. Aunque caló muy adentro y de ello salen estas palabras.

Chávez trascendia más allá de Venezuela, y ha sido y será un personaje digno (para bien o para mal) de ocupar páginas de historia y memorias varias. Por el momento, si lo hizo bien o mal ha quedado empañado por el misterio de su muerte. Una muerte anunciada para todos, menos para los que empeñados por cegar a los demás se cegaban ellos mismos. Quizá ahí esté el “quid” de la cuestión. Anunciar horas antes la presunta inoculación cancerígena que los “yanquis” habrían hecho al Comandante en su lucha imperialista, borra cualquier reproche pasado de la población (chavista) y lo convierte en ataque futuro por el dolor de la muerte de su Presidente. Puro marketing y estrategía política. Todo manipulado y bien atado desde el principio. Y no vengo a decir nada que no se haya dicho a lo largo de estos días, incluso por alguno de los “grandes”.

Chávez no podía mostrarse débil. Ni siquiera cuando el ser humano alcanza la plenitud de la debilidad, la muerte. Y es dificil entender que el fervor de un pueblo nublado por consignas que no atañen ni a sentido ni a razón no deje preguntarse la verdad de todo. Engañados, cuales niños a los que les enseñas el pulgar diciéndoles que les has robado la nariz. Guiados como un rebaño cuyo pastor no vuelve la cara hacia atrás porque camina siendo ya un fantasma. Pero nadie lo quiere creer y, además de sentirlo, lo ven vivo. Y así lo reflejan en su acompañante, en su heredero: Nicolás Maduro. Como si la esencia, el alma de Chávez se hubiera instalado en él. Como si de verdad, Chávez fuera “el corazón del pueblo”.

¿Que el chavismo sigue vivo? Sin lugar a dudas. La pregunta es, ¿por cuánto tiempo? ¿Se acostumbrará el pueblo a un chavismo sin Chávez?

Todo está también por decidir el próximo 14 de abril. Venezuelá dará un giro pase lo que pase. Aunque si lo que pasa es la victoria de Henrique Capriles, entonces el giro será de 360º. La puerta está abierta de par en par. Hay una posibilidad de empezar de nuevo y de seguir haciendo de Venezuela ese gran país que es. No juzgo como se hizo en el pasado ni como se hace en el presente. Repito, no soy quien para ello. Hablo de un cambio que se antoja necesario cuando has escuchado hablar a muchos de los que te rodean. Y que se hace vital para aquéllos que no lloraron por una pérdida…

Desde hace cinco días no dejo de cantar: “Y si un día tengo que naufragar y un tifón rompe mis velas, enterrad mi cuerpo cerca del mar…en Venezuela”.

Papeles mojados

A veces me dejo convencer fácilmente…y no con poca razón una de las niñas de mis ojos (de hecho, la de los ojos bonitos) ha conseguido hacerme volver.

No hay balsas suficientes para salvar de este naufragio a tantos perdidos a la deriva. Porque cuando el río suena, agua lleva. Y este río se ha desbordado y empapa hasta el alma.

Dicen que el primer paso ante un problema es el reconocimiento. Pero nuestros “marineros” no se han dado cuenta del tsunami que les acecha. Se niegan a aceptarlo. Y tú, los ves desde la orilla. A salvo. Pero enfurecido porque han hundido un barco más.

“Nosotros no hemos sido”. “No hay porqué preocuparse, todo es falso”. Si se deciden a aceptar que el agua les llega al cuello, lo máximo que alcanzamos a escuchar desde la orilla es: “Han sido ellos”, señalando a la tripulación del otro “país”.

Desde la orilla hemos empezado a construir piquetes con sacos para que el agua no nos arrastre y con suerte, se lleve a todos nuestros “marineros” a alguna isla desierta. A un paraíso donde enterrar tesoros. Mira, a un paraíso fiscal.

Verdades y mentiras. Pinochos disfrazados de políticos y políticos convertidos en actores revelación. Nadie tira piedras sobre su propio tejado, pero peor es enterrar bajo pesadas losas a los demás por, una vez más, el poder. Demasiado alto es su precio…para más información consulten los papeles de Bárcenas.

Tesoreros piratas, presidentes cobardes. Las ruedas de prensa futuristas no funcionan. Hay que saber hablar cara a cara. Y por otra parte, si hay que dar tantas explicaciones es porque hay algo que explicar.

Capitán!Cuando usted aprenda a gobernar su barco sin hundirlo, los de la orilla le tiraremos flotadores…de cualquier otra manera, no haremos más que llenarle los bolsillos de piedras.

Húndase, y deje de remar contracorriente para salvar lo insalvable. Las mentiras caen (y se hunden) por su propio peso.

Nosotros nos quedaremos esperando a que la justicia…aunque sea la divina se muestre efectiva con ustedes. Como, por suerte, lo fue con Emilia.

Etiopía: una muestra del “orden criminal del mundo”

He estado demasiado desconectada. Y esta ha sido una de las razones…

Despojar a los pueblos de sus recursos y no darles nada a cambio es someterles a la exclavitud. Despojar de su tierra a pueblos que dependen únicamente de ella para sobrevivir y rechazar pagar por ello una compensación es conducirles al genocidio”, Ken Saro-Wiwa (escritor y activista nigeriano).

El orden mundial no es sólo asesino, sino absurdo, pues mata sin necesidad”, Jean Ziegler (ex relator de la ONU para el Derecho a la Alimentación).

Y como tengo bien aprendida la lección de que con la comida no se juega, hace ocho meses empezó mi lucha personal: los acaparamientos de tierras están destruyendo la seguridad alimentaria de la población etíope. El crecimiento económico que se presupone unido al incremento de la inversión agrícola no ha evitado que este país siga siendo uno de los más pobres del mundo; y de los que más ayuda humanitaria necesita para que su población no muera, aún más, de hambre.

Por el camino han ido surgiendo muchas dudas, muchos conflictos conmigo misma y con los que me iban guiando. ¿Habré conseguido lo que quería? ¿Estoy siendo fiel a mis ideales? He de reconocer que esto de los ideales es un fastidio y más cuando eres una persona tan fiel a lo tuyo como lo soy yo. Al principio, me pareció estar en una lucha por ellos porque parecía que no podría obtener mi objetivo. El objetivo más mportante para mi en todo esto: mostrar las irregularidades de un sistema que se presenta como la solución al Desarrollo y defender los derechos de los agricultores etíopes -y con ellos, a todos aquéllos que se sienten amenazados por esa gran agroindustria garante de nada que no sea su propio beneficio y riqueza-.

Etiopía fue y no fue elección al azar. Podría haber elegido cualquier otro país, pues son muchos los que se están viendo incluídos en los procesos de acaparamiento de tierras. Sin embargo, Etiopía llamó completamente mi atención por las cifras: 85% de su población se dedica a la agricultura, 74,5 millones de hectáreas son aptas para la agricultura; pero sólo 15,4 millones se encuentran actualmente en producción -de ellas, se estima que hasta enero de 2011 unos 4 millones de hectáreas de tierra habían sido arrendadas a inversores-. Y a todo ello se suma, que alrededor de 3,7 millones de personas necesitan de ayuda alimentaria y no alimentaria en el país.

¿Qué es lo que falla? ¿Por qué, efectivamente, el orden mundial es tan absurdo? Hay tierras, hay agua, hay agricultores. Falta alimento. No vamos a negar los grandes problemas de sequía a los que el país ha tenido que hacer frente. No vamos a negar tampoco que no cuentan con los medios más adeacuados para producir. Pero, ese no es el error; aunque muchos quieran hacernos pensarlo.

La inversión al desarrollo se ha convertido en mero comercio. Se juega con el hambre, se juega con los derechos a la tierra, se juega con la vida de las personas. Existen los factores fundamentales para evitar la inseguridad de un país que clama por alimento. Solo falta que los dueños del mundo dejen de serlo. Necesitamos crear una nueva “mano invisible” que cambien el actual orden mundial. Un orden mundial que dejo explicar a dos grandes: Orden Criminal del Mundo

Por supuesto que la inversión al desarrollo agrícola es importante, es más, si se hiciera bien sería hasta fundamental. Pero, las cosas dejaron de hacerse bien hace mucho tiempo. Los hechos se disfrazan con conceptos de los que no son merecedores. Y con ello se manejan, hacen y deshacen procesos que llevan al desastre a la gran mayoría dominada por la implacable minoría.

Etiopía marca un crecimiento económico desde 2008. Un crecimiento que se ha dejado ver en varios indicadores, entre ellos en un pequeño descenso de la pobreza. Pero, y los pero siempre hacen mucho daño. ¿A cambio de qué? ¿Y crecimiento para quién? Para empezar Etiopía parte de cifras extremas de pobreza, por lo tanto, una pequeña disminución no arregla daños de hambre y miseria. Para seguir, que haya riqueza no supone que todo el país sea rico. Etiopía sigue siendo uno de los países más pobres del mundo. Un país donde los ricos cada vez son más ricos y los pobres cada vez más pobres.

Si además, a ello sumas que la población está viendo como sus tierras son arrebatadas para pasar a manos de inversores, el resultado es devastador. Miles de desplazados a cambio de nada. Pierden sus tierras, pierden sus formas de vida, pierden toda posibilidad de crear su propia seguridad alimentaria. Porque ellos, los pequeños agricultores, son los principales y primeros garantes de dicha seguridad. Los desplazamientos se llevan a cabo bajo acciones que violan y atentan contra muchos derechos reconocidos. Tierras que para más descaro son destruídas con técnicas inapropiadas y mal uso del suelo. Tierras que son cultivadas con productos que necesitan de un consumo ingente de agua. Agua que está siendo arrebatada al antojo de la grandes agroindustrias, siempre con el permiso del Gobierno, a quienes la necesitan para vivir.

La locura por los beneficios ha contaminado de manera irremediable nuestro mundo. A las agroindustrias no les importa producir alimentos. Son empresarios, quieren beneficios. Asi que, como se dice en las cartas formales…a quien corresponda: Hay que implementar inversiones que fomenten el verdadero desarrollo del país con prácticas que no destruyan el modelo de agricultura campesina, sino que ayuden a avanzar a los agricultores locales y a decidir por ellos mismos (soberanía alimentaria).

El crecimiento económico de un país no vale nada si la mayoría de su población sigue muriendo de hambre.